Hoy mi Winnie cumple 5 años y me dio por escribirle este mensaje, que sé que no va a poder leer haha.
Cuando escogí a Winnie fue porque, aún escondida entre sus hermanas, ella destacaba por su rayita entre la nariz y los ojos; era una bebé diminuta que me cupo en una bolsa de mandado.
Quién diría que ese día no estaba eligiendo solo a mi perrita, sino a una de mis grandes compañeras de vida.
Desde entonces, Winnie y yo hemos aprendido a amarnos, a compartir momentos súper felices y otros bien tristes. Nos hemos acompañado en llantos que solo ella y yo conocemos y en los que Winnie demostró su valentía y la capacidad tan grande que tiene de amar.
¿Les cuento algo? El año pasado que le sufrimos bastante, Winnie lloraba todas las noches (en punto de las 8pm) y le dio una dermatitis horrible; pero aun así, con todo lo que ella estaba sufriendo, siempre tuvo espacio para sostener mi dolor y darme consuelo.
Y es que Winnie es de esas almas que sienten cuando la tristeza se instala y saben qué hacer, también por eso fue la primera en entender la enfermedad de mi mamá: la cuidó, la acompañó, le vigiló el sueño y le dio calma en los momentos más difíciles. Hasta hoy, cuando la ve, la sigue consintiendo.
Ahora, tiene su genio la canija, eh. Siempre digo de broma que esta perrita en su vida pasada fue expresidenta de los United, porque deberían de ver los panchos que arma haha
Gracias, Winnie, por estos cinco años de amor, lealtad, carcajadas y consuelo y por hacer mi vida más feliz.
Prometo cuidarte siempre.
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