Aprender mientras vivo

Conclusiones de dos historias que me transformaron

Hace unos días me dejaron hacer una tarea bien difícil en la escuela: recolectar 30 anécdotas mías contadas por mi círculo cercano que destacaran mis fortalezas y mi forma de ser.

Después entró mi análisis y confrontación, sacar las conclusiones de quién soy y cómo aprendo. Aquí mis reflexiones al respecto:

Aprendo en movimiento. Aprendo mientras siento, mientras actúo, mientras me equivoco, mientras LLORO. No espero a tenerlo todo claro: avanzo y voy entendiendo; pero también sé detenerme, mirar atrás, corregir y crecer.

Mis aprendizajes más cañones los ha traído el conflicto, el dolor, el miedo, el coraje… pero acompañado de algo que valoro profundamente: el apoyo de otros.

Me guio desde ahí. Desde la conciencia emocional, desde la exigencia (a veces demasiada) desde la ética y sobre todo desde mi fe, que me importa más que el poder o el ego.

Soy una mujer que aprende mientras vive y que vive para seguir aprendiendo.

3 respuestas a «Aprender mientras vivo»

  1. me encanta leerte!! Te admiro mucho amiga

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    1. Te quiero Lily! Gracias por leerme 🩷

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  2. Gracias finísima, por ser generosa y compartir tu valiente historia de vida. Ignoro si servirá a tu maestría, pero a mi me sirvió para ser valiente y siempre seguir adelante.

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