Conclusiones de dos historias que me transformaron
Hace unos días me dejaron hacer una tarea bien difícil en la escuela: recolectar 30 anécdotas mías contadas por mi círculo cercano que destacaran mis fortalezas y mi forma de ser.
Después entró mi análisis y confrontación, sacar las conclusiones de quién soy y cómo aprendo. Aquí mis reflexiones al respecto:
Aprendo en movimiento. Aprendo mientras siento, mientras actúo, mientras me equivoco, mientras LLORO. No espero a tenerlo todo claro: avanzo y voy entendiendo; pero también sé detenerme, mirar atrás, corregir y crecer.
Mis aprendizajes más cañones los ha traído el conflicto, el dolor, el miedo, el coraje… pero acompañado de algo que valoro profundamente: el apoyo de otros.
Me guio desde ahí. Desde la conciencia emocional, desde la exigencia (a veces demasiada) desde la ética y sobre todo desde mi fe, que me importa más que el poder o el ego.
Soy una mujer que aprende mientras vive y que vive para seguir aprendiendo.
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